BABEL TERROR
No hay mejor forma para promocionar una película que un trailer… ¿Verdad? Pero quién no se ha llevado más de una vez un chasco al ir al cine y ver esa película que tanto estaba esperando, entrando en cientos de foros para ver sus criticas, bajándose en youtube una y otra vez su trailer ¿para qué? Para perder la fe en el cine y todo lo que se le asemeja. (Un claro ejemplo fue J. J Abrams con su “monstruoso” Cloverfield) Para que no os fíes de los trailers (bien esperando que sea una obra maestra o bien suponiendo que va ser el bodrio del año) aquí os dejamos un trailer personal de la película Babel, con unas gotitas de serie B.
Pablito´s Fresno
M. F. Abelenda
El día de la Bestia
¿Y si el Anticristo naciese en Madrid durante la Nochebuena, y un cura Jesuita lo descubriese e intentase impedirlo con la ayuda de un Heavy de Carabanchel y una estrella televisiva? Pues sí, este es el argumento de El día de la Bestia, una trama que, aparentemente absurda, se sostiene de una forma más que admirable bajo la dirección del Bilbaíno Alex de la Iglesia. Licenciado en filosofía, se abre camino dentro del panorama nacional con el corto en blanco y negro Mirindas Asesinas, una inaugural apertura a ese humor negro tan particular de este director. Posteriormente se consolida bajo los brazos de los Almodóvar en su ópera prima Acción Mutante, y ya por fin llega este inclasificable film que nada por diversos mares: la acción, el terror y por supuesto, la comedia.
Con un tono apocalíptico recorreremos una Madrid gótica y macabra llena de violencia que servirá de marco perfecto para el avance de nuestros personajes, desde un cura que tras robar un libro es capaz de explicar los estudios de Tritremio, a un jefe de seguridad de unos gran almacenes, o un heavy macarra y drogadicto que no entiende de que va eso del Anticristo. Son arquetipos de personajes que nunca se habían visto dentro de nuestro cine, desmarcándose del monotemático panorama nacional de los años 90 para concedernos un cuento navideño en tono grosero.
Terroríficamente divertida nos adentra en un universo lleno de violencia, que se integra a la perfección en la narración. En unos casos con un tono claramente cómico (madre dándole un codazo al hijo en la mesa), o en otros más crítico (policía que va dando palizas, pandillas que matan a la gente bajo un lema: “Limpia Madrid”). Todo ello, encierra una denuncia política y social que se traslada a una época identificada por las buenas acciones y los sentimientos caritativos, en un claro antagonismo con las peripecias de nuestros patéticos, perdedores y violentos personajes.
Respecto a la forma y estructura narrativa, cabe destacar el magnífico y elaborado guión que sumerge al espectador en secuencias cómicas y macabras, todo aderezado con un ritmo ascendente, que se va mudando en el gradual misterio de la salvación del mundo a través de unos sórdidos personajes. Los actores están maravillosos, desde Álex Angulo con su aspecto bondadoso trasgrediendo la ley, al tan carismático Heavy interpretado por Santiago Segura, sin olvidar a Terele Pávez que repetiría con el director Vasco en La Comunidad.
Los elementos estéticos configuran una parte primordial y esencial. Desde la magistral fotografía de Flavio Martínez Labiano, hasta la excepcional ambientación que nos deleita con un paisaje nocturno, de un Madrid marginal en clara decadencia. La Banda Sonora con un tono evidentemente rockero y cañero, aprovecha a la perfección el tirón Heavy Metal que se vivía en aquella época y de la cual destaca la canción del grupo Def con Dos “El día de la bestia”.
Acción, terror y humor, organizan esta comedia negra y ácida que consiguió convertirse en una fascinante y mordaz película que sorprendió y no dejó indiferente. Alejada de cualquier estereotipo que se ha achacado a nuestro cine, ha sido un soplo de aire fresco que bajo el talento visual de Alex de la Iglesia ha sorprendido y fascinado para abrir el cine español a cotas mucho más altas.
M.F.Abelenda
CARNIVALE.UNA SERIE 9,99
Nos encontramos en una época difícil, rara. No porque lo vea, sino porque lo siento. Mi gran pasión, el cine, me está dejando de lado. Cada vez hay menos películas que merezcan verdaderamente la pena y cada vez más distancia en la aparición de grandes películas que puedan marcar la vida de una persona. La calidad sale muy cara a día de hoy, y parece ser que ni los directores, y mucho menos, los productores, están dispuestos a pagar un precio por ella. Y es que es un momento de "dejadez". Los grandes creadores se conforman cada vez con menos, y nosotros, estúpidos, nos dejamos llevar como si aquí no pasase nada. El cine, como todo, necesita de un cambio, una revolución, y queramos o no, somos el público, el "pueblo", los que tenemos la primera y la última palabra para llevarla a cabo. Y a falta de lo que una vez nos han dado, con lo que nos han hecho disfrutar, sentir, vivir, yo, por lo menos, tengo que buscar algo con que tapar ese hueco que, muy a mi pesar, existe.
Toda mi vida la he pasado hablando de cine, de esta película, de tal director, de aquel guión, e incluso, de esa melodía que tarareas incansablemente día sí, día también. Se ha pasado de un todo a un casi nada. Por eso, un servidor, como muchos otros, se han tirado a buscar esa alegría, una vez creada por lo que fue el cine, en otros medios, y más concretamente, en la pequeña pantalla, o caja tonta (expresión que ahora más que nunca tenga que dejarse de utilizar -aunque no será por las maravillas que nos ofrecen las cadenas por las tardes-). Y es que no hay que ser muy listo para darse cuenta que de unos años para atrás algo está cambiando, o algo ha cambiado. Aunque incluso ahora también la misma se ha unido a esa especie de dejadez que tiene colapsado el cine. Y es que en vez de contarnos nuevas historias, pequeñas pero intensas, nos las prolongan en el tiempo, haciendo una temporada tras otra, tras otra, tras otra... para llegar a un punto en que ni ellos mismo saben cómo acabarlas y por lo que al final nos cansamos de formar parte de esa pequeña familia con la que has llegado a compartir gran tiempo de tu vida. Aunque de vez en cuando, como en todo, surge algo, especial, por pequeño que sea, que te hace ver que aún sigue mereciendo la pena ilusionarse y disfrutar. Y esto es lo que justamente me ha pasado con una pequeñísima serie que muy pocos tienen el placer de conocer, ya sea por falta de interés en llegar a conocerla como por falta de medios debido a los pocos riesgos que corren los mandamases que nos obligan a ver lo que ellos quieren que veamos. Así que, señores y señoras, con todos ustedes, CARNIVALE.
CARNIVALE es arte en estado puro. Una serie diferente, de principio a fin. Creada por la HBO ( parece ser la única que a día de hoy tiene intenciones de aportarnos algo diferente , como por ejemplo, mi queridísima Deadwood ) , consta de sólo 2 temporadas, siguiendo la máxima de que los grandes aromas se sirven en frascos pequeños, y muy lejana a esas series que todos conocemos ( y vemos... que conste) que se van reinventado a lo largo de los años sin tener muy claro cómo han de terminar, y olvidándose por completo de cómo han empezado, exprimiendo por completo sus historias a más no poder , en incluso aprovechando a sus personajes para crear nuevas series que a nadie le interesan.
Y es que todo en CARNIVALE parece que está calculado al milímetro. Sólo con que se vea el capítulo piloto os daréis cuenta de a lo que me refiero. Esta obra maestra ( porque es que realmente lo es ) nos sitúa en la América de los años 30 , en la que un muchacho perdido, Ben Hawkins, un don nadie ( Nick Stahl, el asqueroso humanoide amarillo de Sin City) , es acogido por un pequeño circo en lo que nada es lo que parece, donde todo el mundo sabe más de lo que dice, donde cada personaje, ya sea la mujer barbuda Lila, la adivina Sophie, el pequeño gran jefe Samson, o su capataz Jonesy, forman parte de un "algo" que se nos irá desvelando muy poco a poco, creando una atmósfera mágica en la que todos tienen su grano de aportación. A su vez, se narra la historia paralela del hermano Justin (para mí el gran personaje de esta serie y que ya le ha reportado premios por su maravillosa interpretación al actor que lo encarna, Clancy Brown, visto la película para reivindicar Starship Troopers), la relación con su hermana y sus fieles, y con unos extraños sueños que lo ligan irreversiblemente con la vida del muchacho. Como en todas las grandes historias, CARNIVALE es una lucha entre el mal y el bien, cuya línea divisoria es tan fina que todos los personajes están rodeados de cierta ambigüedad en este aspecto. La salvación no es para nadie, pero la perdición es para todos. Toda la serie respira el aroma de que algo va a pasar a la vuelta de la esquina, algo muy grande, un descenso a los infiernos, paso por paso, capitulo por capitulo, que sin tener nada que ver, me recuerda al que lleva en sus hombros Martin Sheen como protagonista en Apocalipsis Now mientras desciende por el río que lo llevará a su conocido - desconocido destino final. Cada vez más oscuro, cada vez más claro. Así en cuanto historia, CARNIVALE se sitúa a años luz de cualquier película, serie o lo que vosotros queráis que se pueda ver en estos momentos. Lejos quedan los giros argumentales tan ortodoxos que nos hacen perdernos cuando creíamos habernos encontrado. Y que aunque los tiene, llevan tanto tiempo en la superficie que no nos queda más remedio que quitarnos el sombrero y decir, " claro, es lo que tiene que pasar. Por favor, continúen...”.
Es tanta la perfección de su historia central, de sus ramificaciones paralelas , de sus líneas de diálogo, que da miedo imaginarse lo que haría de ella el señor Lucas y su marketing si la tuviesen en sus manos, como tan bien hicieron con la ya, para todos, no tan lejana galaxia. Y es que como en esa, todo está inundado de una imaginería bestial. Un mundo en el que se dan la mano la realidad y la magia, la modernidad y lo antiguo, lo cotidiano y lo inexplicable. Y si bien es cierto que la historia es uno de los puntos más fuertes de esta serie, tampoco es menos cierto que la dirección no le sigue a la par. Ahí es nada, uno de los directores que más influencia han tenido a la hora de construir esta maravilla es Rodrigo García, hijo de Gabriel García Márquez, que tiene en su haber películas tan magistrales como Nueve vidas, e impregna aquello que toca de un gusto exquisito. A años luz queda de las demás series en las que un plano largo, de más de 30 segundos, es una falta de respeto a los espectadores. Nada más lejos, amigos. Es una delicia y un placer perderse por el mundo circense de CARNIVALE, pararse en sus planos, en sus travellings atravesando las roulottes, con un dirección artística y una fotografía que es de lo mejorcito que he podido ver tanto en la televisión como en el cine (y si no, ahí queda el capítulo 6 del 1ª temporada, rodado por dicho director y, para mí, el mejor capítulo de serie que he visto en mi vida).
Y, para acabar, redondeando la serie (9,99, rozando el 10), tenemos a unos actores que consiguen hacer a unos personajes "increíbles", en creíbles. Parece que ya estuviesen ahí, y los filmasen sin que se hubiesen percatado. Todos sin excepción, hacen unas interpretaciones francamente buenas (sobre todo el hermano Justin, impresionante). Grandes actores, pequeñas estrellas.
Todo esto, y mucho más, hacen de CARNIVALE un verdadero placer para los sentidos. Es, sin lugar a dudas, la gran serie de culto de los últimos años, una auténtica genialidad que aunque ahora no se reconozca, el tiempo esperemos que la ponga en el lugar que se merece. Quedáis avisados.
A. Armas
Cría Cuervos
“Comencé mi trabajo en el cine como guionista y comprobé que había una última decisión que no me pertenecía, y una noche pensé por qué no producir aquello que a mí me gustaría ver. Luego el trabajo de producción se me convirtió en una forma de obsesión y de pasión…". Elías Querejeta, es uno de los productores más importantes dentro del celuloide nacional que ha producido más de cincuenta películas, de las que buena parte, han ayudado a la renovación de nuestro cine, tanto en los temas como en la forma, en una época tan convulsa como el franquismo y la transición.
Pero, ¿Qué representa o qué condiciona la figura del productor?, ¿De quién es la autoría de una película? En términos generales, el productor se encarga de la designación de la realización , de encontrar los lugares, hacer los contactos, buscar la financiación y, en general, de conseguir todos los medios necesarios para la realización de un determinado proyecto. En cuanto a la autoría, parece un tema muy difuso. Truffaut dijo que el único autor de la película era el director, pero si pensamos en derechos de autoría el film es sólo del productor, ya que todos están en virtud de un contrato con él. El debate parece abierto, aunque la idea que parece más sensata y sencilla se inscribe bajo un trabajo en equipo, en el que todas las piezas son primordiales para la elaboración de un producto completo.
“Hoy en mi ventana brilla el sol, y el corazón se pone triste contemplando la ciudad, ¿Por qué te vas?”. De esta forma Jeanette nos adentra en este film dirigido por Carlos Saura y producida por Elías Querejeta, un himno a la dureza de la pérdida de la inocencia, una historia que se desarrolla bajo los ojos expresivos de la pequeña Ana en la que la fuerza del recuerdo, la imaginación y el deseo de la muerte, formarán un cóctel metafísico para desarrollar dos realidades tan opuestas como la fantasía y la realidad en el universo de la infancia.
Enigmática al estilo de una alegoría, Cría Cuervos alterna brillantes escenas costumbristas, como el baile de la hermana conducida por la melodía de Jeanette, o con escenas con ciertos toques de misterio, acentuadas con largos silencios y cortos diálogos que tienen a la pequeña Ana como núcleo central, una niña apacible y a la vez perversa. La visión de la muerte por parte de las tres hermanas transita continuamente en esta película. A través de saltos en el tiempo podremos visualizar bajo los efusivos ojos de Ana, la muerte de sus padres y los escarceos del padre que conformarán este personaje tan enigmático y genial.
De igual modo que en El jardín de las delicias y El espíritu de la colmena, Cría cuervos nos hace una crítica reflexiva del franquismo que se refleja en esa estructura familiar arcaica y la caída de la burguesía en el tramo final del franquismo, si bien en El jardín de las delicias mediante el surrealismo podemos encontrar referencias a la guerra civil y una manifiesta crítica hacia el franquismo, en El espíritu de la colmena el letargo de la España de posguerra aparece en forma de paisaje desolado, un simbolismo que se manifiesta en esas ventanas, en ese “panal” habitado por los protagonistas.
Respecto a la estructura cinematográfica es destacable el excelente guión y sobre todo los actores, Ana Torent está espectacular con mayúsculas. Si ya había sorprendido en 1973 con El espíritu de la colmena, en Cría cuervos se consolida de una forma admirable. Nunca me olvidaré de esa escena en la que sentada en el sillón pone el tocadiscos. ¿Qué piensa?, ¿A quién recuerda?, ¿Qué quieren expresar esos ojos al infinito? También es destacable Geraldine Chaplin, doblada para disimular ese acento tan característico y como no, Florinda Chico.
Los elementos estéticos constituyen el alma de las producciones Querejeta, y la música un arma de doble filo. Como si fuera una película al estilo de Michael Mann, me quedo con tres ejemplos de secuencias en la que las imágenes son los pulmones y la música el corazón que bombea a toda la película. “Tienen miedo del amor y no saber amar, tienen miedo de la sombra y miedo de la luz, tienen miedo de pedir y miedo de callar…”. Así en una secuencia soberbia de Héctor bajo los acordes de Pedro Guerra, nos irrumpe en ese mundo coral y visual donde el pasado atormenta y obstaculiza a los personajes, que coexisten con ese miedo a dar el siguiente paso. En el Jardín de las delicias, “El concierto de Aranjuez” contextualizado con ese paseo por el río, para acabar en el final tan simbólico y extraño. En Cría cuervos y la ya mencionada “¿Por qué te vas?”, un final delicioso y reflexivo con el diálogo entre las hermanas para acabar dirigiéndose al colegio, bajo la música de Jeanette.
La cámara está soberbia siempre en el sitio apropiado para retratar a la perfección cada rostro. Llamativo ese plano subjetivo de la caída desde la azotea que Amenábar en Abre los ojos, calcará para que el personaje de Eduardo Noriega abandone ese mundo de sueños para retornar a la realidad.
Saura emociona con esta historia de fantasía y realidad con ese personaje fresco, tranquilo, pero a la vez alocado como es Ana. Una película llena de simbolismo (la abuela que no habla, las patas de pollo en la nevera…), que bajo el sello de Querejeta hacen de ésta una de nuestras mejores películas.
M.F.Abelenda
Los sicilianos descienden de negros
En el cine tienen una gran carga los planos y el montaje, pero desde mi punto de vista otro pilar maestro infravalorado es el guión. Quién no recuerda cientos de películas en las que aparecen grandes frases que destacan por su relevancia, originalidad o por ser ingeniosas. Como por ejemplo: "Siempre digo la verdad, incluso cuando miento digo la verdad" Al Pacino (El precio del poder), "¿Tan perdedor eres que no te das cuenta cuando ganas?"Harvey Keitel (Abierto hasta el amanecer) o “Tienes que considerar la posibilidad de que a Dios no le caes bien" Brad Pitt (El club de la lucha). Solo deciros que una secuencia o la película en si puede ser grande con un buen guión (tanto en diálogos como dinamismo visual) y quien no este deacuerdo que sepa que “si hay algo seguro en esta vida, si la historia nos ha enseñado algo, es que se puede matar a cualquiera”Al Pacino (El padrino 2). Pablito´s Fresno
El Crepúsculo de los Dioses
A lo largo de la historia del cine, mis ojos han contemplado bastantes bajadas de escaleras, algunas con mayor o menor clase y éxito, pero sin duda alguna me quedo ante la de Gloria Swanson apartando a su alrededor a los periodistas, las cámaras... Ella baja despacio y los demás quedan como estatuas vivientes, pero ella está en otro mundo, comenzado a rodar de nuevo, es su vida...Aparta a unos, levanta sus brazos, abre sus ojos y se dirige con una frase que se ha convertido en leyenda: "Estoy muy contenta Sr. De Mille, ¿le importa que diga unas palabras? Gracias. Solo quiero decirles a todos cuanto me alegro de estar en los estudios otra vez. No saben cuanto los he echado de menos. Prometo no volver a abandonarles, porque después de Salomé, haremos otra película y después otra. Es mi vida y siempre lo será... No existe nada mas, solo nosotros, las cámaras, y toda esa gente maravillosa en la oscuridad... Sr. De Mille, estoy preparada para mi primer plano”. ¡Inolvidable! M.F.Abelenda
Carretera Perdida
Esta secuencia pertenece a la película Lost Highway (Carretera perdida) del gran director David Linch. No tiene mucho que ver con la película, ya que sería imposible describir una película de David Linch en tan solo tres minutos. Aún así, si os gusta el cine negro mezclado con unos cuantos quebraderos de cabeza, no os la perdáis.
Pablito´s Fresno
Testigo de Cargo
“Si el cine consigue que un individuo olvide por dos segundos que ha aparcado mal el coche, no ha pagado la factura del gas o ha tenido una discusión con su jefe, entonces el cine ha alcanzado su objetivo”. El cóctel cinematográfico formado por Billy Wilder en el que alterna brillantemente, drama y comedia, disfrazado con una atmósfera misteriosa, tensión y giros inesperados, mantienen al espectador sentado en su asiento absorto, durante 114 minutos.
“Quiero hacer una película de Alfred Hithcock”. Fue la premisa que utilizó para empezar el rodaje de “Testigo de cargo”, con elementos tales como giros insospechados, falso culpable… Son mecanismos visibles en este drama judicial ataviado con un toque cómico personal del director, que se trasmiten en los personajes y en sus diálogos.
La historia, ubicada en la Inglaterra de 1952, nos adentra en una trama basada en la búsqueda de la verdad, representada en “Charles Laughton”, un prestigioso y tozudo abogado que defiende a “Tyrone Power”, acusado de asesinar a una viuda acaudalada. El misterio se cernirá en este crimen a lo largo de la historia con la participación de su mujer, “Marlene Dietrich”. La estructura viene fijada por un ritmo ascendente, un guión brillante, con unos diálogos deliciosos que se trasmiten en delirantes secuencias con “Elsa Lanchaster”, o más recónditas y confabuladoras con “Marlene Dietrich”. Es relatada con una intercalación de flashbacks, que ensanchan el enigma del homicidio, contando los acontecimientos previos al crimen; y aderezado con giros sorprendentes que aumentan la tensión hasta un final inesperado y llamativo.
Los actores resultan impecables y convincentes desde el primero hasta el último, cada uno de ellos con una serie de peculiaridades que aportan una dimensión humana y en algunos casos humorística. “Charles Laughton”, motor del filme, es un abogado cascarrabias que por motivos de su salud y sobre todo por la insistente enfermera “Elsa Lanchaster”, debe renunciar al tabaco y alcohol. Éste posee una serie de características propias sugestivas: un juego raro con sus pastillas en el juicio, un monóculo que muestra la verdad… “Elsa Lanchaster” por otro lado, severa y seria, provee las situaciones más cómicas de la película: el bastón con los cigarros, el coñac… “Marlene Dietrich” y “Tyrone Power” aportan el misterio; ella seca y oscura, él un hombre bondadosa ex militar que después de la guerra no encuentra su sitio. Todo ello forma un catálogo de personajes distintos, excitantes y contradictorios.
La música emotiva llevada a cabo por “Matty Melnech” ambienta la historia, cabe reseñar “I never go there any more”, interpretada por “Marlene Dietrich”.
La estructura narrativa viene marcada por un estilo “Teatro”, con dos ubicaciones principalmente (sala de juicio y la casa del abogado) realizados con planos largos y encuadres precisos.
Los años han pasado y los thriller judiciales han recorrido nuestras pantallas (“Las dos caras de la verdad”, “Huracán Carter”, etc). Podemos encontrar multitud de similitudes, pero los pequeños detalles y contar armónicamente una historia marcan la diferencia, y una idea queda clara: la calidad no tiene fecha de caducidad.
M.F.Abelenda
Jesús Quintana
Una de las secuencias más miticas de los Hermanos Coen. La aparición de "Jesús Quintana" rival a los bolos del equipo formado por “Lebowsky”. Una escena antológica y genial bajo los acordes de Hotel California.
M.F.Abelenda
La Ley de la Calle
“El tiempo es una cosa curiosa…un asunto muy curioso. Cuando eres joven, eres un niño, tienes tiempo para todo. Luego pasan un par de años de aquí para allá y no es importante. Pero cuanto más viejo eres más te preguntas: ¿Cuánto tiempo me queda?” Así vemos el mundo de “Rumble Fish”, una metáfora del pez cautivo que no puede vivir en contacto con los demás, un mundo desgarrado por el paso del tiempo y a la vez un universo romántico irradiado a través de la unidad familiar, matizado por la desolación y una violencia sin sentido. Coppola de esta forma, tras el varapalo de “Corazonada”, nos presenta “La ley de la calle”, uno de sus films más experimentales (la introducción del color en el blanco y negro), pero también una obra personal dedicada a su hermano como podemos apreciar al final de los títulos de crédito: “Este film está dedicado a mi hermano mayor August Coppola, mi primer y mejor profesor”. Un paralelismo con cierta semejanza al protagonista de la historia, Matt Dillon, y su relación con Mickey Rourke.
Película maldita para unos y joya de los 80 para otros, con un tema tan sugerente y tan frecuente como es las películas de adolescentes, ya retratado anteriormente por el propio Coppola en “Rebeldes” (film destinado para las masas), nos encontramos con “Rumble Fish”, pura filosofía de asfalto rodada en blanco y negro bajo una excusa tan genial como es el daltonismo del protagonista. Nos encontramos en una atmósfera desértica en un viaje de búsqueda por diferentes cárceles encarnadas en esas calles asfixiantes, descompuestas, oscuras y tristes, deformadas por esa niebla blanca y negra que contraponen dos mundos que luchan incansablemente, dos mundos distantes por el tiempo pero visibles a través de los ojos de Rusty James, un inadaptado e inconformista que quiere revivir el viejo espíritu de las bandas juveniles y seguir los pasos de su idolatrado hermano, Mickey Rourke, un referente para él, un mito perdido atrapado en una pecera de agua sombría.
Respecto a la forma y estructura cinematográfica cabe subrayar a sus actores y sus fascinantes interpretaciones. Nos encontramos un grupo variopinto de los actuales “reyes” de Hollywood: Matt Dillon interpretando a un desavenido y resignado chico, su hermano interpretado por un hipnótico y magnífico Mickey Rourke, el cual desentraña a una leyenda perdida, tal y como nos recuerda su propio padre “tu hermano no pertenece a este mundo, nació en la orilla equivocada”, interpretado por Denis Hoper, dando vida a un secundario frágil y entrañable borracho que como no, esconde un lado filosófico capaz de discutir sobre la antigua Grecia en medio de la miseria en que viven. También encontramos al jovencísimo Nicolas Cage, o a la genial directora Sofia Coppola bajo el seudónimo “Domino”, que da vida a la hermana de Diana Lane.
Los elementos estéticos son inconfundibles usando un estilismo en blanco y negro, que junto a la banda sonora, compuesta por melodías modernas y dramáticas, se ajusta a la narración que con un pulso pausado y a la vez ascendente, aporta mayor dramatismo a ese mundo lleno de violencia y en descomposición. Los elementos propios vienen establecidos por un uso de planos estáticos de muy bella factura.
Con un final muy poético nos devuelve a la utopía. A semejanza de Michael Corleone sucediendo a Don Vito Corleone, nos encontramos con que Rusty James se va de la ciudad en la moto de su hermano para ver el mar, un proceso de transformación para convertirse en él. Sí ya el título “Rumble Fish” nos recuerda esa opresión del individuo, es difícil olvidar uno de los planos finales y significativos del film, el único en que un personaje sale en color: es Rusty luchando con su propio reflejo hasta romper los barrotes de su opresión y alcanzar esa libertad ansiada. Tal es la “filosofía” que nos podemos encontrar en esta obra, que nos hace huir de cualquier estereotipo de los films de adolescentes existentes, presentando una historia excepcional con unos medios excelentes para regalarnos una obra madura y magistral.
M.F.Abelenda
La Chaqueta Metálica
“Al menos ha muerto por una buena causa”. –“¿Qué causa es esa?” –“La libertad”. – “Aclárate las neuronas pardillo. ¿Crees que luchamos por la libertad? Esto es una matanza. Y si me van a reventar las pelotas por una palabra… mi palabra es -PUTADA-”. Este diálogo recapitula a la perfección la concepción de este filme anti bélico, dirigido a manos del frío y genial director Stanley Kubrick. “Full Metal Jacket”, nos adentra en una historia interpersonal sobre la miseria y la soledad del alma humana en un contexto tan infernal como puede ser la guerra. Basada en la novela “The short timers” de Gustav Oxford, nos introduce en una época de fractura histórica como es la guerra de Vietnam. Ya anteriormente en su filmografía el director Neoyorquino había mostrado este gusto por épocas convulsas con “Spartacus” o “Paths of Glory”… si bien esta película se presenta como un viaje psicológico a través de un proceso de deshumanización, que convierte a unos seres humanos en máquinas de matar para ponerse al servicio de “la guerra”.
Este film se exhibe como si fuera una partida de ajedrez, las figuras estratégicamente colocadas en el tablero y dos movimientos diferenciados, dividen esta historia unidas por un hilo conductor que se plasma en el personaje de Bufón (Matthew Modine). En un primer movimiento, los soldados son convertidos en simples peones puestos en manos de un rey, como es el cuerpo de marines de Estados Unidos y dirigidos por una torre implacable, el sargento Hartman (R.Lee Ermy). Aquí viviremos el durísimo e inhumano entrenamiento de los reclutas, de estos peones que se convertirán en auténticos fanáticos, en los que todo rasgo de individualidad será borrado, y la destrucción de la persona pasa a ser un hecho para convertirse en unas auténticas máquinas de guerra, frías e implacables. En un segundo movimiento el tablero cambia de lugar y se traslada a Vietnam. Las figuras siguen siendo las mismas, un rey y unos peones que ocupan el campo de batalla. Nos adentramos en el caos que reina en el conflicto, no hay control, los instintos mandan y la violencia se encumbra en cuotas insospechada: secuencias impactantes, como la de un soldado disparando indiscriminadamente hacia campesinos y enorgullecido de ello. Pero la jugada final está por llegar, los soldados son atacados por un francotirador que es una joven y bella vietnamita que cae abatida. Ella pide que acaben con su sufrimiento, sobre lo que los diferentes soldados actúan y piensan de forma diferente: Animal quiere dejarla allí y que se la coman las ratas, Rompetechos está contento y feliz por haberla abatido pero Bufón, cree que no la pueden dejar allí. Mientras tanto, ella desangrándose y exhalando sus últimos suspiros, sigue pidiendo que la maten, Bufón alza su pistola y acaba con ella. Después suena “Paint it black” ¡¡Jaque Mate!!
Repasando la forma y estructura cinematográfica, es de vital importancia fijarse en el guión, que se muda en diálogos geniales que imprimen un aire burlesco y tosco al contexto militar, el ritmo es rápido y ascendente sobre todo en la primera parte. Los actores están convincentes en sus papeles. Son muy destacables el sargento Hartman y el soldado Patoso, con su rostro invadido por la locura que proporcionarán escenas portentosas durante toda la primera parte. Los elementos estéticos ocupan un lugar muy importante: la ambientación es maravillosa, los decorados van mas allá de las junglas, las imágenes se ponen al servicio de los diálogos, que junto a la música (llena de clásicos de los años 60 y 70) se fusionan a la perfección con la acción. La estructura narrativa viene marcada por unos encuadres y fotografías llenos de belleza exaltado por un montaje perfecto. Son muy frecuentes los primeros planos para destacar el dramatismo del momento, y el zoom aparece como un recurso destacado como en el caso del francotirador; para narrarnos las incursiones del pelotón y aportar una sensación distinta, realista y rápida, se utiliza el “steady cam”.
Dos de las grandes joyas antibelicistas han sido creadas por Stanley Kubrick. En las dos, los aspectos psicológicos han sido retratados de una forma espléndida, las razones para entrar en conflicto se han puesto en tela de juicio y los aspectos del combatiente han salido a la palestra a debatir, pero lo importante y más destacable, es que se ha huido de ese patriotismo insoportable presente en la mayoría de los films bélicos, acercándose a las realidades humanas para reflexionar sobre las personas frente a la idiosincrasia de la guerra.
M.F.ABELENDA
Nazarín
“Usted en el lado bueno y yo en el malo, ninguno de los dos servimos para nada” así uno de los personajes nos adentra en esta fabula dirigida por “Luis Buñuel” que nos habla sobre el anhelo de un “padresito” que procura ayudar a un mundo ingrato y miserable, un universo donde la caridad o la piedad parece que no tiene cabida. Inspirada en la novela homónima (1895) de Benito Pérez Galdós y ganadora del premio del jurado (1959) en el festival de Cannes nos lleva a la historia de un humilde cura que comparte su pobreza con los necesitados, en su camino a través de la indulgencia y la compasión le acarreara multitud de conflictos que se encararán a su vida cristina y que incitara al espectador preguntarse la posibilidad de la virtud en un mundo actual.
El director turolense nos imbuye en el Méjico de principios de siglo, llena de simbolismo e imágenes sugerentes coloca delante de nuestros ojos un entorno sórdido. El mesón de Chanfa, frecuentada por prostitutas y ladrones será el hábitat de nuestro protagonista que lucha contra esa naturaleza con una única arma la caridad, esta le guiara a un viaje con un incuestionable paralelismo con la vida de Cristo un camino lleno de esa doble moralidad (lo bueno y malo) en la que la maldad del ser humano y la debilidad del bien frente al mal queda patente. Nazarín es claramente una obra sugestiva donde podemos encontrar esas escenas “surrealistas” tan del gusto del director: ese crucifijo que sonríe a la prostituta o el beso que termina en mordisco pero sin ninguna duda la escena que condensa la naturaleza de este film es esa mujer que a las puertas de la muerte, exhalando sus últimos suspiros prefiere el amor terrenal que ponerse en paz con Dios.
La estructura cinematográfica viene marcada por un guión con la colaboración de Julio Alejandro que escandalizo en su época, algo curioso desde una visión actual. Los actores son desconocidos con una pequeña excepción Paco Rabal que escenificara una de las más misteriosas secuencias del filme (aceptar una piña o no) parece algo insulso pero detrás esconde un trasfondo espiritual y de fe en el protagonista, que enmarañara la historia. Los elementos estéticos ocupan un lugar muy importante, la fotografía y la ambientación resaltará la crudeza de ese mundo mezquino, por el contrario la música es escasa y ocupa un lugar secundario. La estructura narrativa viene definida por el movimiento de la cámara y el uso de planos generales, es destacable el plano secuencia en el mesón de Chanfa que colocara y ubicara al espectador dentro de la fábula.
La experiencia con el cine de Buñuel ha sido en mi caso insustancial y claramente insatisfactoria, un film en el que cuesta adentrarse y sobre todo desconcertante en sus incitaciones. Los elementos técnicos parecen descuidados, los diálogos en ocasiones se convierte en una tarea dificultosa a la hora de escuchar lo que en mayor medida daña el visionado pero por otro lado hay esa sencillez en simbiosis con unas imágenes tan sugerentes que unido a esa calidad estética y formal dejan cierto gusto en el paladar del espectador.
M.F.ABELENDA