La Chaqueta Metálica
“Al menos ha muerto por una buena causa”. –“¿Qué causa es esa?” –“La libertad”. – “Aclárate las neuronas pardillo. ¿Crees que luchamos por la libertad? Esto es una matanza. Y si me van a reventar las pelotas por una palabra… mi palabra es -PUTADA-”. Este diálogo recapitula a la perfección la concepción de este filme anti bélico, dirigido a manos del frío y genial director Stanley Kubrick. “Full Metal Jacket”, nos adentra en una historia interpersonal sobre la miseria y la soledad del alma humana en un contexto tan infernal como puede ser la guerra. Basada en la novela “The short timers” de Gustav Oxford, nos introduce en una época de fractura histórica como es la guerra de Vietnam. Ya anteriormente en su filmografía el director Neoyorquino había mostrado este gusto por épocas convulsas con “Spartacus” o “Paths of Glory”… si bien esta película se presenta como un viaje psicológico a través de un proceso de deshumanización, que convierte a unos seres humanos en máquinas de matar para ponerse al servicio de “la guerra”.
Este film se exhibe como si fuera una partida de ajedrez, las figuras estratégicamente colocadas en el tablero y dos movimientos diferenciados, dividen esta historia unidas por un hilo conductor que se plasma en el personaje de Bufón (Matthew Modine). En un primer movimiento, los soldados son convertidos en simples peones puestos en manos de un rey, como es el cuerpo de marines de Estados Unidos y dirigidos por una torre implacable, el sargento Hartman (R.Lee Ermy). Aquí viviremos el durísimo e inhumano entrenamiento de los reclutas, de estos peones que se convertirán en auténticos fanáticos, en los que todo rasgo de individualidad será borrado, y la destrucción de la persona pasa a ser un hecho para convertirse en unas auténticas máquinas de guerra, frías e implacables. En un segundo movimiento el tablero cambia de lugar y se traslada a Vietnam. Las figuras siguen siendo las mismas, un rey y unos peones que ocupan el campo de batalla. Nos adentramos en el caos que reina en el conflicto, no hay control, los instintos mandan y la violencia se encumbra en cuotas insospechada: secuencias impactantes, como la de un soldado disparando indiscriminadamente hacia campesinos y enorgullecido de ello. Pero la jugada final está por llegar, los soldados son atacados por un francotirador que es una joven y bella vietnamita que cae abatida. Ella pide que acaben con su sufrimiento, sobre lo que los diferentes soldados actúan y piensan de forma diferente: Animal quiere dejarla allí y que se la coman las ratas, Rompetechos está contento y feliz por haberla abatido pero Bufón, cree que no la pueden dejar allí. Mientras tanto, ella desangrándose y exhalando sus últimos suspiros, sigue pidiendo que la maten, Bufón alza su pistola y acaba con ella. Después suena “Paint it black” ¡¡Jaque Mate!!
Repasando la forma y estructura cinematográfica, es de vital importancia fijarse en el guión, que se muda en diálogos geniales que imprimen un aire burlesco y tosco al contexto militar, el ritmo es rápido y ascendente sobre todo en la primera parte. Los actores están convincentes en sus papeles. Son muy destacables el sargento Hartman y el soldado Patoso, con su rostro invadido por la locura que proporcionarán escenas portentosas durante toda la primera parte. Los elementos estéticos ocupan un lugar muy importante: la ambientación es maravillosa, los decorados van mas allá de las junglas, las imágenes se ponen al servicio de los diálogos, que junto a la música (llena de clásicos de los años 60 y 70) se fusionan a la perfección con la acción. La estructura narrativa viene marcada por unos encuadres y fotografías llenos de belleza exaltado por un montaje perfecto. Son muy frecuentes los primeros planos para destacar el dramatismo del momento, y el zoom aparece como un recurso destacado como en el caso del francotirador; para narrarnos las incursiones del pelotón y aportar una sensación distinta, realista y rápida, se utiliza el “steady cam”.
Dos de las grandes joyas antibelicistas han sido creadas por Stanley Kubrick. En las dos, los aspectos psicológicos han sido retratados de una forma espléndida, las razones para entrar en conflicto se han puesto en tela de juicio y los aspectos del combatiente han salido a la palestra a debatir, pero lo importante y más destacable, es que se ha huido de ese patriotismo insoportable presente en la mayoría de los films bélicos, acercándose a las realidades humanas para reflexionar sobre las personas frente a la idiosincrasia de la guerra.
M.F.ABELENDA